Pablo Romero: «La justicia restaurativa procura que ambas partes del delito, incluso la sociedad, salgan beneficiadas del proceso»

6 julio, 2020
Pablo romero

Pablo Romero Seseña (Barcelona, 1993) es un Alumni de la UOC, graduado en Criminología y Máster en Derechos Humanos, Democracia y Globalización. Ahora ha logrado una de las tres becas para cursar el Doctorado en Sociedad de la Información y el Conocimiento, también en la Universitat Oberta de Catalunya. Hablamos con él sobre el oficio de criminólogo, los efectos del Estado de Alarma en la delincuencia, las contradicciones del entorno penitenciario y su interés por la justicia restaurativa, a la que dedicará su tesis.

¿Por qué elegiste los estudios de criminología? 

La criminología es una carrera que siempre me había llamado un poco la atención. Empecé estudiando Biología humana, pero cuando llevaba un tiempo en ello me di cuenta de que no era para mí y que era el momento de probar esos estudios que no me había atrevido a empezar.

¿Qué te atrajo de la criminología?

Yo creo que me atraía el imaginario que hay entorno a la criminología, el morbo que despierta, lo que ves en muchas películas y series… Y luego cuando empiezas el Grado te das cuenta de que no tiene nada que ver y, o te gusta realmente, o nada en absoluto.

¿Qué hay detrás de un crimen?

Un crimen puede tener mil orígenes distintos y consecuencias muy diversas. Por ejemplo, no son los mismos los factores que provocan que una persona te robe la cartera por la calle o que una persona estafe millones de euros a un banco. Yo creo que el reto es saber separar y distinguir diferentes tipos de crímenes y saber distinguir también a las personas. Y no tratar a todo el mundo por igual cuando la evidencia te indica que no todo el mundo es igual y aquí sí que influye una cosa que parece obvia: la delincuencia es un fenómeno de clase. La clase socioeconómica influye muchísimo en la delincuencia.

Quizá el gran reto de la criminología es tratar delitos a nivel micro, a partir de una persona comete un delito, e investigar o intentar sacar conclusiones a nivel general de por qué gente como esta persona ha cometido actividades delictivas.

Actualmente te dedicas a la investigación criminológica en el Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada. ¿En qué consiste la investigación que llevas a cabo?

Somos un centro que depende del Departamento de Justicia y lo que hacemos es evaluar los proyectos del Departamento en todos los ámbitos: penitenciario, justicia juvenil o medidas penales alternativas. Damos soporte técnico a los diferentes proyectos o programas de tratamiento que se implementan. Comprobamos su eficacia, hacemos tareas de difusión de resultados, redactamos informes técnicos y analizamos los datos que obtenemos de las diferentes evaluaciones.

Trabajáis con programas de reinserción de presos, de prevención del suicidio en las cárceles…

Sí, hay mucha variedad de proyectos, desde los que tienen una finalidad más propia de reinserción a otros que son más de generación y análisis de datos, como por ejemplo el análisis de las tasas de reincidencia, que tiene una finalidad más informativa. 

¿Conoces bien la situación de las cárceles?

Sí. Trabajamos con el sistema penitenciario catalán y tenemos contacto directo con los profesionales de los centros, muchos de los proyectos que desarrollamos son en colaboración estrecha y directa con ellos. 

El entorno penitenciario es un ambiente muy complicado. Hay mucha gente que, con el tema de los presos políticos, se ha llevado las manos a la cabeza al enterarse de cómo funcionan determinados aspectos del sistema penitenciario, pero los que lo conocemos o que llevamos tiempo trabajando en él, siempre nos ha sorprendido en el plano negativo.

Yo creo que la cárcel es algo antinatural que, aunque en ciertas ocasiones puede considerarse justificado y necesario, implica encerrar a alguien dentro de cuatro paredes, cortarle completamente todas las expectativas de vida… De hecho, hay mucha literatura criminológica que certifica que la cárcel tiene un efecto completamente negativo en las personas. El delincuente medio se ve mucho más perjudicado que beneficiado de pasar por la cárcel. 

¿Cómo ha afectado la situación de pandemia a los crímenes y delincuencia? ¿Es pronto todavía para sacar conclusiones?

Es muy pronto para sacar conclusiones, los datos oficiales se suelen publicar al año siguiente. De todas formas, lo que se está prediciendo es que durante estos meses va a haber un descenso muy destacado de la delincuencia urbana, pero va a haber un aumento de otros tipos de delincuencia, como la ciberdelincuencia, que va a subir exponencialmente. 

Recibiste el premio al mejor trabajo final del Grado de Criminología por un estudio socioecológico y criminológico del consumo de drogas en Ciutat Vella que analizaba el caso de los narcopisos. ¿Cuáles fueron tus conclusiones? 

Los narcopisos, que es un fenómeno que se pretendía vender como un problema único y exclusivamente de seguridad urbana, es un problema que tiene muchos más factores generadores. La delincuencia es un fenómeno multifactorial que no se puede analizar desde una única perspectiva. Este problema tiene sobre todo tres vertientes:

  • Una relativa a la seguridad, es decir, que haya gente que esté dispuesta a delinquir;
  • Otra son las dinámicas de especulación que hay en el barrio de Ciutat Vella, la gentrificación, que se cristaliza en el hecho de que hay muchos pisos vacíos (en su momento calculé que unos 350);
  • Y la tercera vertiente es que hay una población muy importante de personas con problemas de consumo fuertes, de estupefacientes, ligados al consumo de heroína.

Estos son los tres vértices del triángulo. El hecho de que sea un fenómeno multifactorial es lo que ha provocado que, hoy en día, todavía no esté solucionado este problema. 

No sé si tendrás datos, pero, con el Estado de Alarma, el tráfico de drogas en narcopisos, ¿ha disminuido o se ha transformado? 

Yo casi diría que se ha incrementado. Porque en la vida cotidiana quien quiere comprar drogas, puede comprar drogas, hay muchas opciones. Con el hecho de no poder circular por la calle, de no poder moverte libremente, las opciones quedan mucho más restringidas. Entonces, ¿dónde hay seguridad o facilidad para poder comprar drogas? Pues en pisos ocupados y, de hecho, me consta por asociaciones de vecinos con las que estoy en contacto, que ha habido mucho tráfico de personas en pisos ocupados. Vi incluso el caso de un edificio en el que los vecinos pusieron gel desinfectante en el portal para las personas que subían a comprar droga y a consumir, pudieran al menos tomar medidas de higiene. 

Con el cierre de todos los negocios, los locales de blanqueo y actividades de mafias sí habrán quedado tocados… 

Temas de mafias, de trata de personas, explotación, venta de objetos ilegales… Todo eso se ha visto muy reducido durante el confinamiento… Lo que habrá que ver es, cuando se recupere una cierta normalidad, si la cosa vuelve al mismo estadio que estábamos en febrero o sigue una dinámica diferente. Esto es lo que será interesante estudiar de cara al año que viene. 

Eres Máster en Derechos Humanos, Democracia y Globalización. ¿Qué te llevó a elegir este máster y a hacerlo también en la UOC? 

Desde el Grado que me llamaba mucho la atención el tema de las relaciones internacionales y de la seguridad internacional y me estuve planteando diferentes másteres. Luego, ya trabajando, vi el Máster de Derechos Humanos y, como ya tenía experiencia en estudiar en la UOC y conocía a algunos profesores del grado, opté por él. 

El máster en DDHH, Democracia y Globalización me ha parecido muy interesante en varios aspectos; de un lado, por la formación en el ámbito de los derechos humanos que ofrece, así como por los diferentes itinerarios que ofrece (DDHH y empresa, Derecho Internacional Humanitario, etc.). En mi caso opté por el itinerario en DIH, y he podido profundizar en materias sobre las cuales no tenía formación y que me ha sorprendido para bien la versatilidad y aplicabilidad de los contenidos a una gama de profesiones muy distintas. Al entrar en este máster, pensaba que estaría muy focalizado en el campo más jurídico (al fin y al cabo, es un máster en Derecho), pero lo cierto es que me he encontrado con muchos compañeros que provienen de ámbitos profesionales muy diferentes, y los contenidos del máster sin duda se adaptan a ello.

Ahora te han concedido una de las 3 becas para el Doctorado en Sociedad de la Información y el Conocimiento. ¿Hacia dónde vas a dirigir tu investigación?

Vamos a hacer investigación en el ámbito de la justicia restaurativa y cómo se aplica en el sistema judicial catalán. Mi director de tesis será el doctor Josep Maria Tamarit, que es un gran experto en este tema y la idea es estudiar el sistema de mediación penal de Catalunya, aunque falta concretar las propuestas.

¿Cómo definirías la justicia restaurativa o tu enfoque sobre ella?

Es un enfoque de justicia que se contrapone en cierta medida al concepto de justicia tradicional o de justicia retributiva, que sería el modelo típico en el que la infracción de la norma conlleva un castigo asociado. Lo que hace este modelo es poner el foco no tanto en el delito en sí, sino en la víctima y el victimario, y en las necesidades que genera para ellos el hecho concreto. No se basa tanto en el cumplimiento de las normas penales en un sentido estricto (que, obviamente también juegan un papel relevante), sino en atender aquellos factores que se han generado a raíz del delito en ambas partes.

Esto se traduce en una reparación mucho más eficiente de las consecuencias del delito, tanto para la víctima como para el victimario y, ulteriormente, también para la sociedad. Lo que se dice es que la justicia restaurativa tiene un efecto de win-win, puesto que todas las partes pueden salir beneficiadas, mientras que la justicia retributiva tendría un efecto de win-lose: gana la víctima o la sociedad, pierde el infractor.

Por lo tanto este modelo de justicia restaurativa al final lo que hace es, en cierto modo, fomentar el diálogo entre las partes implicadas en un hecho delictivo, con el objetivo de tratar tanto las consecuencias derivadas del hecho ocurrido (las necesidades de la víctima, generalmente) como las implicaciones futuras que este pueda tener (eminentemente, evitar que el infractor vuelva a incurrir en hechos punibles). El resultado de ello, y de aquí viene lo de win-win es que todos salen ganando del proceso: la víctima, en ver reparadas sus necesidades, el ofensor, en recibir asistencia de un modo mucho menos violento que en el sistema penal tradicional, y la sociedad, puesto que el objetivo último de la justicia restaurativa no es sino evitar la reincidencia de sujetos que han delinquido, reduciendo así la criminalidad. Por contra, la justicia retributiva únicamente aplica un castigo a la persona infractora, olvidando generalmente las necesidades de la víctima y del infractor.

Crees en la justicia entonces. Hay mucha gente desencantada con ella…

Sí, obviamente creo en la justicia, pero el hecho de creer en la justicia no nos tiene que quitar el foco en que hay que ser muy críticos con la justicia y en concreto, con el sistema judicial. Hay mucha gente que piensa en la justicia como si fuera una especie de ente superior, casi divino, que todo lo hace bien y no. Al final, la justicia, como todos los estamentos de la administración pública o de la sociedad o de las partes que conforman un Estado, tiene cosas que funcionan mal y hay que estudiarlas, evaluarlas y luego corregirlas.

¿Cómo te gustaría que fuera tu futuro profesional?

Los criminólogos nos estamos abriendo camino desde hace muy poco. Es complicado ver donde vamos a estar en un tiempo. Donde yo me veía hace dos años es muy diferente a donde estoy ahora. Estamos en expansión, la figura del criminólogo no está instaurada todavía, ni en la administración pública, ni en el sector privado. De momento, lo reconocen en muchos sitios como mérito y no como requisito, que es algo por lo que están luchando los colegios profesionales.

¿Dónde estaré de aquí un tiempo? Pues no lo sé, a mí me gustaría seguir trabajando en el ámbito de la justicia, que es lo que estoy haciendo y me gusta y me interesa. Creo que la función que tiene es bastante noble y que te realiza bastante. Me interesa mucho también el ámbito a nivel europeo, pero ¡ya veremos!

Autor / Autora
Marga Casado
Comentarios
Asunción6 julio, 2020 a las 4:53 pm

Me parece sumamente interesante aportar este enfoque y divulgar el concepto de justicia restaurativa. Enhorabuena Pablo no

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Olga Marcos13 julio, 2020 a las 2:22 pm

Hola,

Acabo de terminar el grado de Criminología, y después de haber realizado las practicas en una penitencieria, me estoy planteando seguir mi formación en este ámbito.

Me interesa mucho el enfoque de la justicia restaurativa, y me gustaría poder ayudar en este ámbito, pues me parece muy amplio e interesante.

La cuestión es, que estoy buscando un master apropiado para estudiarlo a distancia. Veo algunos pero desconozco si son interesante y validos.

Estaría muy agradecida sí me pudieras asesorar sobre este tema.

Muchas gracias.

Un saludo.
Olga Marcos.

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