El emprendimiento: una salida natural en la abogacía

26 abril, 2021
emprendimiento abogacía

Hasta hace poco, el ejercicio por cuenta propia de la abogacía al terminar el grado en Derecho era poco atractivo y arriesgado debido a la, en general, falta de formación práctica de los/as abogados/as y el coste económico asociado al inicio de la profesión. La implementación del Máster Universitario en Abogacía, el impacto de las nuevas tecnologías y la crisis económica son factores heterogéneos que han propiciado un cambio de paradigma en el modo de iniciar y desarrollar la profesión.

La abogacía, una profesión siempre en construcción

La calidad del servicio que presta un profesional de la abogacía repercute directamente en la tutela judicial efectiva, derecho que garantiza a todos los ciudadanos el artículo 24 de la Constitución. Por este motivo, y tras las reivindicaciones de la abogacía, la judicatura y la universidad que reclamaban la necesaria capacitación profesional a través de una formación inicial igual para todos los profesionales de la abogacía y de carácter práctico, en 2011 se regularon las condiciones de obtención del título profesional de abogado/a en tanto que colaborador/a en el ejercicio del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, con el fin de garantizar el acceso de los ciudadanos a un asesoramiento y defensa jurídica de calidad.

Así pues, a través del Máster Universitario de Abogacía se garantiza la adquisición de una amplia gama de competencias y objetivos profesionales. Este máster proporciona una formación multidisciplinaria – en el caso del Máster Universitario de Abogacía de la UOC potenciada por el empleo de las nuevas tecnologías-, que integra las habilidades y los conocimientos técnicos (sustantivos y procesales), estratégicos (organizativos y económicos) y humanos (deontológicos y relacionales) propios de la abogacía que sitúa a los titulados en condiciones de ejercer la abogacía con un grado de confianza razonable.

Nuevas tecnologías al servicio de la abogacía

La crisis económica, ahora agravada por la pandemia, ha impactado en los despachos de abogados que se han visto obligados a readaptar su estrategia y su modelo de negocio, y los medianos y grandes la política de contratación de abogados “junior”. En general, se ofrecen menos plazas para abogados/as menores de 25 años y las condiciones laborales son más precarias. Por ello, la opción tradicional de trabajar por cuenta ajena iniciando la carrera profesional en un despacho puede no resultar tan atractiva para los recién titulados.

legaltech, abogacía virtual

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha permitido hacer del teletrabajo una forma viable de prestar servicios jurídicos, lo que conlleva diversas ventajas como la supresión –o, en todo caso, la reducción- de los costes de arrendamiento de locales de negocio o de espacios de trabajo y de contratación del personal auxiliar. Las nuevas tecnologías permiten también utilizar de manera gratuita, tanto aplicaciones de organización profesional, como las redes sociales para promocionar la actividad.

Asimismo, el Legaltech, más allá del ejercicio de la abogacía, ofrece la posibilidad de desarrollar otros modelos de negocio vinculados al sector jurídico. Todo ello hace que la opción del emprendimiento, con la posibilidad de organizar de manera autónoma el trabajo y el tiempo y sin la necesidad de atender a unas determinadas reglas de organización, se presente, cada vez más, como una opción natural y esperanzadora para los titulados del máster en abogacía. Opción, que como el resto, requiere dedicación, trabajo y formación continua.

La oportunidad de emprender

Es cierto que hay mucha competencia, pero el emprendimiento es una oportunidad para desarrollar un proyecto personal y profesional, aprender de la experiencia e ir mejorando. Para ello, es necesario elaborar un plan de negocio que contenga las líneas básicas de organización y gestión, un plan de viabilidad y un estudio de la competencia existente. Pueden servir de guía otros planes de negocio de personas conocidas o que sean de libre acceso y las orientaciones que, dentro de los programas de incentivos y ayudas al emprendimiento, ofrecen las instituciones. También hay que conocer las ayudas económicas y los beneficios fiscales con los que, en función del proyecto, se puede contar.

Se puede emprender en solitario o con otros profesionales si se quiere reforzar o diversificar la actividad, lo que permite compartir clientes y ampliar la visión estratégica del modelo de negocio. La forma jurídica se adaptará al modelo elegido y repercute en la aportación económica y las cargas fiscales.

El emprendimiento en la abogacía requiere hacer también visible a los demás nuestra actividad, crear una marca personal que nos identifique. La atención al marketing y a las redes sociales es esencial; deben quedar claramente reflejados los servicios ofrecidos de manera que sean un referente. También es importante hacer networking para crear una red de contactos, conocer el mercado y captar potenciales clientes. Finalmente, la empatía, la confiabilidad y el trabajo bien hecho son también elementos clave del éxito profesional.

Y si quieres saber más… Te recomendamos el artículo ¿Cuáles son las salidas profesionales de la abogacía?, para conocer todas las opciones posibles, descubrir qué habilidades son especialmente necesarias para emprender o desarrollarse en el ámbito profesional de la abogacía y qué oportunidades de innovación ofrecen las nuevas tecnologías.

Autor / Autora
Profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política. Directora del Máster universitario de Abogacía y del Máster de Gestión y Solución de Conflictos de la UOC.
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