¿Es real la supuesta crisis de seguridad en Barcelona?

19 noviembre, 2019
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Más allá del debate político y mediático, aportamos nuestra respuesta des de la óptica criminológica.

Como ocurre a menudo cuando se publican cifras sobre criminalidad, el anuncio este verano de un supuesto aumento de los delitos cometidos en Barcelona, ha puesto en un brete a las instituciones barcelonesas. Por otro lado, este aparente aumento de la criminalidad, ha conferido credibilidad a la creciente sensación de inseguridad que vienen manifestando en los últimos años, los residentes de la ciudad condal.

El contexto

Según muestran los datos registrados por los Mossos d’Esquadra y publicados por el Ministerio del Interior, desde 2016, ha habido un repunte, tanto en términos absolutos como relativos, de algunos delitos violentos. Como muestran los gráficos que se presentan en el anexo, concretamente, los delitos de robo con violencia e intimidación han sufrido un aumento del 20% entre 2016 y 2018. En lo que llevamos del 2019, este tipo de delitos se han incrementado en un 30% respecto al mismo periodo del 2018.  Los delitos contra la libertad e indemnidad sexual también han aumentado en el último año, registrando en 2018 un aumento del 18% respecto del 2017, y un 11% en lo que llevamos del 2019, respecto al mismo periodo del 2018. No obstante, los homicidios y asesinatos consumados, a excepción del incremento abrupto en 2017 -justificado por el recuento del número de víctimas del atentado terrorista-, se mantienen estables desde 2016. En cuanto a los delitos contra la propiedad, los hurtos permanecieron relativamente estables entre 2015 y 2016, y aumentaron a partir de 2017.

Pese al aumento que reflejan las cifras, es precipitado afirmar que la delincuencia en Barcelona está siguiendo una tendencia ascendente. El estudio de tendencias requiere de, al menos, una serie de datos de entre 10 y 20 años, y cualquier aumento o disminución observado para un lapsus tan breve de tiempo, podría achacarse a una relación espuria. Por otro lado, las estadísticas policiales están sujetas a limitaciones- ya identificadas y hartamente estudiadas por la comunidad científica- que pueden influir en el número de delitos registrados. En ese sentido, debe tenerse en cuenta que, dado que las estadísticas policiales contabilizan las denuncias interpuestas por los ciudadanos , en puridad, estos datos reflejarían esencialmente la propensión -variable esta según el tipo de delito- de la población a poner en conocimiento de la policía determinados actos sufridos. Así, un aumento en el número de delitos registrados podría ser parcialmente justificado por un incremento de esta propensión a denunciar. Según esta hipótesis, la sociedad estaría más sensibilizada y manifestaría una menor tolerancia a determinadas conductas, considerándolas más reprochables, lo que motivaría a los ciudadanos a denunciarlas con mayor frecuencia. Los factores de política criminal también tienen una influencia en el número de delitos registrados y en las políticas de prevención del delito aplicadas en una sociedad. Estas, pueden mediar, de un lado, en la mencionada propensión de la población a denunciar, y del otro, en la tendencia de los cuerpos policiales a perseguir determinados comportamientos. En el caso que nos ocupa, este factor podría haber tenido un efecto heterogéneo. Por un lado, si tenemos en cuenta que el aumento más acentuado se experimenta desde 2017, año en que tiene lugar el atentado terrorista en Barcelona, es plausible considerar la hipótesis que sostiene que las instituciones policiales han centrado, desde entonces, sus recursos y esfuerzos en la lucha contra el terrorismo, destinando menos recursos a la detección y persecución de los delitos comunes. Contrariamente, podría haber ocurrido que los delitos que han experimentado un aumento, hayan sido los más perseguidos por la policía y, consecuentemente, los más detectados. También cabe la posibilidad de que concurra una menor tolerancia de la población a determinadas conductas violentas y que estas estén siendo reportadas a la policía con mayor probabilidad. En este sentido, las redes sociales se han convertido en una de las fuentes de información informal más poderosas -sobretodo, cuando existe un vacío informativo institucional- y ostentan un alto potencial para generar sentimiento de inseguridad en la población.

Es precipitado afirmar que la delincuencia en Barcelona está siguiendo una tendencia ascendente. El estudio de tendencias requiere de, al menos, una serie de datos de entre 10 y 20 años

Posibles explicaciones

Conclusión


Anexo de gráficos

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