Cross-border crime colloquium

Los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC participaron en el vigésimo Cross-border crime colloquium celebrado en Utrecht.

A finales de mayo se celebró en la ciudad holandesa de Utrecht una nueva edición del Cross-border crime colloquium, con el patrocinio de la Universidad de Utrecht y la de Teesside (Inglaterra). Esta edición marcaba el vigésimo aniversario del congreso, creado por el Dr. Petrus van Duyne, cuya primera edición se celebró en Praga en 1999. La idea del congreso siempre ha sido la de explorar desde el punto de vista académico la delincuencia transnacional, organizada y económica. El espíritu de este congreso ha sido reunir académicos de todo el mundo (con especial hincapié en los países de la Europa del este) con la intención de presentar y difundir los resultados de diferentes investigaciones sobre un determinado tema: aprovechando la efeméride, el vigésimo congreso buscaba entender la delincuencia organizada no solamente mirando cómo ésta había evolucionado desde los veinte años transcurridos desde la creación del mismo, y cómo los participantes creían que sería el futuro de la misma.

Ponencia: “De la pala al byte: la cara cambiante de la oferta de antigüedades saqueadas a través del empleo de tecnología”

El congreso se estructuraba en áreas temáticas como la delincuencia organizada transnacional, las bandas, el blanqueo de capitales o la inmigración. Uno de los bloques que más atención suscitó fue el de delincuencia organizada contra el medio ambiente (green crime) y contra el patrimonio cultural (cultural heritage crime). Fue en esta última área en la que, en representación de los estudios de criminología de la UOC, presenté una ponencia titulada From the shovel to the byte: the evolving face of supplying looted antiquities through the usage of technology (De la pala al byte: la cara cambiante de la oferta de antigüedades saqueadas a través del empleo de tecnología).

Tesis de la ponencia

La ponencia quiso poner de manifiesto cómo los saqueadores de material arqueológico, ya sea bajo tierra o bajo el agua, se han enriquecido gracias al patrimonio cultural de muchos países durante siglos. A pesar de que hay testimonios relativos a la realización de esta actividad ilícita durante siglos, solamente durante la segunda mitad del siglo pasado esta forma de delincuencia empezó a recibir la atención adecuada, creando así la idea de que el saqueo es un fenómeno criminal muy reciente. Al mismo tiempo, la literatura académica sobre el saqueo arqueológico fue desarrollada ampliamente por otras disciplinas, principalmente por la arqueología: aunque esta situación está cambiando, la contribución criminológica en este campo todavía es relativamente pequeña. 

Un vacío importante en la literatura (que encajaba perfectamente en la temática del congreso) es el análisis del uso de las nuevas tecnologías por parte de los saqueadores. Utilizando como marco de la investigación el caso de los saqueadores italianos (conocidos como tombaroli), esta ponencia abordaba cómo la tecnología ha ayudado a éstos a modificar sus formas de cometer estos delitos y aprender un nuevo modus operandi. A partir de datos obtenidos en la literatura académica, así como de entrevistas con saqueadores, funcionarios policiales, arqueólogos, fiscales, periodistas y criminólogos, este estudio demuestra que con el tiempo los saqueadores han adoptado tanto técnicas como tecnologías más modernas para alcanzar un proceso más eficiente de excavar una tumba y poder traficar los elementos saqueados resultantes de forma más rápida. 

Conclusiones de la ponencia

Mi investigación reflejó dos importantes conclusiones: por un lado, es importante reconocer que los ladrones de patrimonio arqueológico en Italia han cambiado poco su modo de actuar con el paso del tiempo, al no haber tenido la necesidad de innovar: por ello, muchos de los saqueadores siguen excavando yacimientos de la misma forma en que se hacía hace cien años. Ello se debe a que las actividades involucradas en el saqueo de una tumba son sencillas  (buscar indicios que en un determinado punto puede haber una tumba y excavar) y, por lo tanto, no requieren muchos cambios. Sin embargo, es importante recalcar como segundo resultado que los saqueadores que sí se han adaptado a los nuevos tiempos lo han hecho a través del uso de tecnología con la finalidad de evitar la acción policial. Así, los saqueadores de patrimonio arqueológico entran de lleno en el campo tecnológico a través del uso de drones, medios mecánicos (excavadoras, sierras mecánicas, etc., más poderosos y rápidos que una pala o un pico), envío de imágenes de sus hallazgos y el uso de chat rooms y demás páginas de internet utilizadas para vender la mercancía ilícita.