Afrontar el bullying escolar desde la conflictología y la mediación

La conflictología y la mediación dota a los jóvenes de instrumentos para gestionar, resolver y evitar, en lo posible, posibles casos de bullying escolar.

Hablar de acoso escolar provoca pensar en datos y temores no siempre bien contrastados.  Comenzaré por subrayar que no todo lo que se denomina acoso lo es. Las riñas, las diferencias y enfados forman parte del crecimiento de los adolescentes. En este descubrir quiénes son, cómo son, y encontrar su lugar, se topan en ocasiones con contradicciones y acciones de adulto y de niño pequeño. Buscan su lugar y su grupo.

Llamar acoso a todas las diferencias surgidas, es generar una alarma social innecesaria.  Afirmar que uno de cada dos adolescentes sufre de acoso es convertir nuestro mundo en una dicotomía entre acosadores y acosados. Por tanto, primero quiero subrayar que las diferencias y enfados, las risas y lágrimas descontroladas forman parte del crecer y de la vida de muchos adolescentes. Y rápidamente ponen en su boca, o les ponen, la palabra bullying, no siendo así en gran parte de las ocasiones. Porque para que haya bullying ha de haber una continuidad del acoso en el tiempo, provocándolo una o varias personas. No podemos etiquetar de bullying a las diferencias entre amigos que al cabo de un mes o menos quedan solucionadas.  Pero también es cierto que el perfil del acosador existe, lo que era el matón y la chulería de otros tiempos, y que ahora disponen de altavoces (facebook, instagram, whatsApp, etc.) que permiten la extensión y difusión de su acción mucho más allá, aumentando su gravedad y la capacidad de dañar a la víctima de acoso y abuso.

Las redes sociales permiten la extensión y difusión de la acción del acosador más allá del ámbito escolar, augmentando su gravedad y la capacidad de dañar a la víctima de bullying.

Pero vayamos al comienzo, es sabido que la mayoría de los adolescentes buscan y necesitan un grupo a través del cual realzar su personalidad e independencia respecto al mundo adulto.  No tener cabida en el grupo, ser rechazado por el mismo, es de lo peor que les puede suceder, es como convertirse en un “descastado“. El grupo da al adolescente su sentido de ser, sus alegrías y tristezas, y también su apoyo y fortaleza. Es por lo tanto un motor fundamental en su vida. Así, cuando hablamos de bullying lo hacemos en muchas ocasiones pensando en el acosador y en el acosado, olvidando el silencio cómplice del grupo, sea el propio grupo u otro ajeno conocedor. Es allí cuando de verdad comienza el bullying, ya que supone tanto la acción de unos como la omisión de otros.

Tal vez no se pueda erradicar este problema al cien por cien, pero sí dotar a los jóvenes de instrumentos para saberlo gestionar, resolver y/o evitar en lo posible. Es ahí donde entra la conflictología.

La conflictología dota a los jóvenes de instrumentos para afrontar los casos de abuso escolar.

La conflictología nos enseña a afrontar los conflictos de manera positiva.  Y se me puede decir, ¿qué hay de positivo en ello? Puede que nada, si les seguimos el juego.  Pero la conflictología nos ha enseñado la importancia de la provención (proveirnos de habilidades), no es solamente que aprendan a prevenir un conflicto, sino que aprendan a provenir.

Por tanto la conflictología dota a los adolescentes de conocimientos y mecanismos no tanto para evitar estas situaciones (ya que puede haber más participantes), sino a tener habilidades para afrontarlas y resolverlas.

La importancia de la conflictología es que enseña al alumnado a analizar el conflicto desde otra perspectiva a la del perdedor o espectador del mismo; les permite analizar qué pasó, cómo pasó y qué pueden aprender de ello para mejorar.  Y la primera deducción que les surge es que si un comportamiento no les gusta no lo pueden repetir en otros, ni deben inhibirse ignorándolo.

La mediación, como técnica de la conflictología, permite a los adolescentes un espacio confidencial para exponer y analizar los conflictos de manera externa: separar los hechos de los sentimientos, pudiendo evitar en ocasiones que este conflicto vaya más allá.

Por eso es tan importante la formación del alumnado en mediación, pues supone un apoyo en el aula y una ayuda de la convivencia en el centro, para prevenir y provenir en un conflicto en sus fases iniciales.

La mediación supone un apoyo en el aula y contribuye a la convivencia en el centro, al prevenir y provenir en un conflicto en sus fases iniciales.

El alumnado, especialmente en secundaria, a los que se les enseña la metodología de la mediación, con todo lo que ello comporta, añaden un plus en su aprendizaje en múltiples aspectos, ya que aprenden la importancia de: separar el hecho de los sentimientos que nos provoca, positivar los conflictos y aprender de ellos, saber escuchar al otro, ser asertivo, empatizar con el otro y, especialmente, compartir más que competir.

El alumnado formado en mediación genera una sinergia diferente en las aulas, pues actúa no solamente como mediadores en casos puntuales, sino como activistas de la convivencia, solidaridad y del apoyo. Al final, esta formación  supone una mejora en sus actuaciones y una ayuda en su crecimiento personal….., y muchos de ellos, pasados los años, son conscientes del plus revertido en su vida, especialmente como bagaje personal.

Artículo de Marisa Escuer Vinué, profesora-consultora de la UOC experta en conflictología y mediación